Investigadores del centro tecnológico IK4-CIDETEC han desarrollado un polímero que se auto-regenera a temperatura ambiente sin necesidad de catalizador ni estímulo externo.

Tal como puede verse en el vídeo, la pieza de polímero se auto-repara en un tiempo de 2 horas, recuperando todas sus propiedades mecánicas. Este material, del tipo poli(urea-uretano), vuelve a crear los enlaces dañados, siendo capaz de regenerar un 97% de ellos.

Este descubrimiento se puede aplicar en una amplia variedad de aplicaciones industriales, en el uso de componentes de plástico, tanto en el sector eléctrico y automovilístico, en la elaboración de biomateriales o en la construcción de viviendas.

Vía: ISARQuitectura_Prefab 3.6

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Los diseñadores Kyuho Song & Boa Oh han creado un enchufe portátil que no va conectado a la red eléctrica ya que funciona con energía solar. Con una capacidad de carga de 1.000 mA/hora (unas 10 horas de duración) el enchufe solar necesita una media de 5 a 8 horas para estar completamente cargado.

El enchufe solar está fabricado en plástico, en uno de sus lados incorpora el enchufe y por el otro una placa solar y una ventosa para poder adherirse a la ventana.

Con el nuevo enchufe solar podremos cargar nuestro teléfono, tablet, etc. en cualquier parte, sólo necesitaremos una ventana y la luz solar.

Vía: EcoInventos.com

 

 

 


A partir de un bloque de hormigón convencional, una empresa de Las Vegas ha creado Omni Block, un material que incorpora en su interior dos capas de aislamiento (poliestireno expandido). Con Omni Block se consigue un menor espesor de los muros ya que ahorramos tener que poner la capa aislante al estar incorporada en el bloque de hormigón.

Las piezas de poliuretano se introducen en los bloques a medida que se realizan las mamposterías, siendo la capa exterior del material aislante más alta que la interior.

La empresa responsable de Omni Block también realiza piezas especiales para encuentros en muros de cerramiento (dinteles, esquinas, remates especiales).

Omni Block es resistente al fuego y tiene gran aislamiento térmico y acústico. Además, se fabrican en diferentes colores y texturas.

Vía: ISARQuitectura_Prefab 3.6


Dubai, el país del lujo y de las construcciones arquitectónicas más espectaculares, tiene nuevo proyecto, el Water Discus Hotel, un hotel donde sus habitaciones estarán bajo el agua.

El hotel estará formado por dos discos, uno encima del agua y otro debajo. La parte “subacúatica” estará situada hasta 10 metros de profundidad y constará de 21 habitaciones, un centro de buceo y un bar.

El Water Discus Hotel será altamente seguro. El disco superior tendrá la altura necesaria para soportar un tsunami y el disco inferior subirá automática a la superficie en caso de peligro.

Water Discus Hotel será una oportunidad única de disfrutar de las profundidades del mar sin necesidad de saber bucear y con la comodidad de un hotel de lujo.

Vía:  Enseñanzas Naúticas


Los japoneses están acostumbrados a convivir con los terremotos. Se trata de uno de los países con mayor actividad sísmica del mundo en el que cada día se registran temblores, de mayor o menor intensidad. Por eso, no resulta extraño que sean compañías japonesas las que desarrollen ingeniosos sistemas para defender sus casas de los posibles efectos devastadores de un temblor.

Ahora ha sido el turno de la empresa japonesa Air Danshin System quienes han desarrollado un novedoso sistema que permite a las casas levitar ante un terremoto. Funciona mediante un sistema de airbags que hacen que la case se eleve de los cimientos.

El invento incorpora un sensor capaz de detectar un sismo momentos antes de que éste se produzca. Inmediatamente después, se activa un compresor que llena de aire los airbags y que elevan la estructura de la casa hasta 3 cm del suelo. Los sistemas de agua, gas y electricidad no se verán afectados ya que están realizados con tuberías flexibles.

Pasado el terremoto la casa vuelve a su posición inicial sobre los cimientos.

Hasta la fecha, este sistema se ha instalado en 88 casas de Japón y se está estudiando su instalación en edificios más grandes.

Vía: Plataforma Arquitectura


Según los mayas, el mundo se acabará en diciembre de 2012. Aprovechando esta fatídica profecía, no falta quién ha visto la oportunidad de hacer negocio, sacando partido de la psicosis de mucha gente. Este es el caso de la empresa estadounidense Vivos. La compañía, con sede en California, planea construir cerca de las principales ciudades de EE.UU un total de 20 refugios, capaces de soportar cualquier tipo de catástrofe: desde un gran terremoto al impacto de un asteroide, pasando por una guerra bacteriológica o un ataque nuclear.

Cada uno de estos refugios, con capacidad para 200 personas, tendrá 20.000 m2 distribuidos en cinco pisos subterráneos con unas paredes de casi un metro de grosor. Conseguir una plaza costará la nada despreciable cifra de 50.000 dólares para los adultos y 25.000 para los niños. Hasta la fecha, Vivos ha recibido 1.000 solicitudes. La ubicación de estos auténticos bunkers, herméticos y blindados, es secreta.

Como si de un hotel de lujo se tratara, los ocupantes de estos refugios tendrán a su disposición gimnasio, biblioteca, equipos de seguridad, enfermería y hasta un salón de conferencias. Las bóvedas exteriores contarán con vehículos todoterreno, esperando el momento en el que los habitantes decidan volver a la superficie. La construcción de cada uno de estos bunkers asciende a 10 millones de dólares.

La empresa ha decidido que cada uno de estos refugios se convierta también en un depósito de ADN. Para ello, ha “invitado” a distintas universidades a enviar muestras de ADN de cualquier ser viviente así como semillas para almacenarlas en cámaras frigoríficas. Lo que les permitiría “reconstruir” el mundo después de una posible hecatombe.

Según los responsables de Vivos, empresa de capital privado, “los gobiernos del mundo ya están construyendo refugios subterráneos para la élite, dejando fuera al resto de nosotros a nuestra suerte”. Tras esta afirmación de la empresa sólo nos queda pensar que los que puedan pagar y sean admitidos por Vivos tendrán una oportunidad de sobrevivir ante el supuesto fin del mundo, el resto de mortales “quedaremos a nuestra suerte”.

Vía: ABC


Las burbujas en el mundo de la construcción no son cosa del siglo XXI. Y si no que se lo digan a los miles de pequeños inversionistas que metieron sus ahorros en lo que se creía iba a ser el sistema que iba a revolucionar el transporte: las carreteras de madera.

A mediados del siglo XIX, las carreteras de los Estados Unidos resultaban intransitables gran parte del año. El motivo principal estaba en el material con el que se construían: básicamente estaban cubiertas por una capa de grava que, con el paso de personas, carros y caballos, terminaba hundiéndose en el suelo convirtiendo la carretera en un barrizal.

Para intentar mitigar estos problemas se recurrió al macadán, un material de construcción realizado a partir de grava natural compactada. El problema de la utilización de este compuesto era su coste, unos 3.500 dólares por milla cubierta, que hacían que resultara poco rentable, incluso para aquellas rutas con un mayor tráfico.

En 1844 George Geddes, ingeniero civil de Salina, población del estado de Nueva York, fue enviado a Toronto (Canadá) para estudiar un nuevo sistema de construcción de carreteras que se estaba utilizando con éxito en el país vecino. Se trataba de las plank roads, carreteras construidas con tablones de madera.

El nuevo formato de construcción convenció rápidamente a autoridades y técnicos que sólo veían ventajas en el sistema constructivo. El coste era mucho más bajo que el de la carretera de macadán ya que suponía una inversión de unos 1.500 dólares por milla con una duración que el propio Geddes estimaba que era de entre ocho y doce años.

Además, el sistema de construcción era muy sencillo. Se colocaban dos líneas paralelas de troncos que cumplían la función de cimientos. De forma perpendicular se ponían unos tablones que tenían unos 10 cm de grosor y una longitud de 2,5 metros. El propio peso de estos tablones bastaba para que se quedaran fijos con lo que se ahorraba en elementos de fijación. Para terminar el trabajo, se nivelaba con tierra y se construían un par de zanjas que garantizaban el drenaje del camino.

La nueva técnica de construcción triunfó inmediatamente y en muy poco tiempo se construyeron en Estados Unidos más de 10.000 millas de carreteras con este sistema. Para asegurarse el negocio, las compañías constructoras adquirieron los aserraderos y empresas madereras que suministraban los tablones para las carreteras.

El nuevo sistema no sólo convenció a los técnicos si no que entusiasmó a los usuarios que circulaban encantados por su superficie, con una uniformidad que permitía mover las mercaderías con mayor velocidad y con cargas de mayor peso. Además, estas carreteras resistían las inclemencias meteorológicas mejor que las de tierra, facilitando su uso durante todo el año y no sólo en determinados periodos. Algunos granjeros preferían estos nuevos caminos al tren para mover sus cargas ya que así podrían ahorrarse el trámite del intermediario.

Las poblaciones rurales, que estaban perdiendo población de un modo progresivo en beneficio de las ciudades, vieron en estas nuevas carreteras su tabla de salvación y decidieron invertir en ellas para revitalizar sus comunidades. Mientras que en el caso del ferrocarril los principales inversionistas eran grandes capitalistas, en el caso de las carreteras de madera el dinero provenía especialmente de los granjeros, tenderos, agricultores, etc. que vivían a lo largo de la ruta. Invertían básicamente pensando en el beneficio indirecto a largo plazo que iban a obtener gracias a las mejoras en la comunicación que llevaría a un incremento de la economía con sus consecuentes beneficios: aumento del precio de las tierras, crecimiento de la población, más comercio, etc.

¿Qué pasó con este proyecto de futuro que parecía que iba a llevar a la gloria a todos los que en él participaran? Pues que, como en muchos otros casos, no es oro todo lo que reluce y la expectativa despertada por este nuevo sistema constructivo superó a la realidad. Pasó de ser un sistema económico y revolucionario a un sistema de construcción de carreteras efímero y caro. Muy pronto se descubrió que la vida útil de las carreteras de madera se reducía a cuatro o cinco años ya que, pasado ese tiempo, los tablones se aflojaban y se pudrían obligando a cambiarlos. El coste de reemplazarlos suponía un 30% del coste de construcción por lo que no resultaba rentable en absoluto.

Poco a poco se fueron abandonando los proyectos de carreteras de tablones y en 1860 ya habían desaparecido cerca del 40% de este tipo de vías. Las que aún funcionaban lo hacían sin mantenimiento, con parte de sus tablones en mal estado; otras se habían convertido en una mezcla de carreteras de grava y carreteras de madera. El beneficio previsto por los inversionistas desapareció de la noche a la mañana. Hubo que esperar hasta bien entrado el siglo XX para que llegara la revolución total en el transporte por carretera con la aparición de las carreteras pavimentadas.

Vía: Cavolo


En la actualidad, la mayoría de personas se decanta por instalar plato de ducha en lugar de bañera. Teniendo en cuenta el tamaño de las bañeras, y que lo más rápido es darse una ducha, la primera opción gana por goleada.

Pero ¿y si la bañera fuera plegable? Se tendría mucho más espacio en el baño cuando no se estuviese utilizando. Esto debió pensar Sylwia Ulicka Rivera para su proyecto Bathboard, que presentó al concurso Roca Jump the Gamp 2011, quedando finalista.

Bathboard es una bañera completamente plegable realizada en espuma de plástico tratada para que sea muy elástica; un material como una esponja, ligero, suave y flexible. La nueva bañera plegable ahorra mucho espacio -cerrada sobresale de la pared sólo 12 cm- su peso total es de menos de 3 kg Bathboard se presenta en colores alegres y vibrantes.

Bathboard no tiene una forma rígida lo que permite que el uso de agua sea mínimo. Una vez abierta, su forma se adapta al contenido, igual que un globo lleno de agua. Abierta, Bathboard se mantiene por sí misma en posición horizontal. El agua utilizada para llenarla se adapta inmediatamente al material flexible, creando una forma similar a la de una bañera convencional. El tubo de desagüe flexible empieza más arriba de lo que es habitual, en el centro de la bañera, pudiéndose así doblar mientras se manipula la bañera.

De momento Bathboard es sólo un proyecto, pero de hacerse efectivo solucionaría de una manera eficaz el problema del espacio en el baño.

Vía: Decoesfera


Un grupo de estudiantes holandeses ha presentado el proyecto ReVolt House, una casa flotante equipada con energías renovables, lo cual le proporciona electricidad permanente y la convierte en un hogar completamente autosuficiente.

El techo de ReVolt House está equipado con una gran cantidad de paneles solares que permiten a la casa generar su propia energía eléctrica. En caso de no poder almacenar la suficiente energía solar la casa cuenta con una serie de turbinas eólicas para abastecerse de energía.

Destaca de la ReVolt House que es una casa giratoria, lo cual le permite buscar o bloquear el sol, según nos interese. Asimismo una parte de la casa tiene una fachada completamente cerrada que, en verano, estaría continuamente de cara al sol para dar sombra al interior y minimizar el calor solar dentro de la vivienda, lo que se traduce en menos gasto en refrigeración. A esta parte la llaman “escudo de calor”. En invierno la parte acristalada estaría continuamente de cara al sol, lo que permitiría generar calor en el interior, con un consumo energético menor que el requerido por un sistema de calefacción convencional. Como la casa está flotando en el agua, la rotación de la misma requiere mucho menos esfuerzo que si estuviera en tierra ya que la fricción es menor.

ReVolt House, creada por los estudiantes de la Universidad Tecnológica de Delft, participará en el Solar Decathlon 2012. El Solar Decathlon es una competición donde universidades de todo el mundo tienen que diseñar, construir y utilizar una vivienda, la cual, a través de la reducción en su demanda de energía, la mejora en la eficiencia con la que ésta se emplea, y la obtención de la misma a partir de la radiación solar, logre ser autosuficiente. La edición 2012 de Solar Decathlon se celebrará en la ciudad de Madrid.

Vía: ReVolt House


En el post de hoy presentamos una novedosa ventana solar que hace que el sol que entra por la ventana sea fuente de energía.

Solar Window, incorpora un panel solar transparente, en lugar de vidrio, para captar la energía solar y almacenarla.

Lo asombroso de esta ventana es que la parte inferior de la misma cuenta con un par de enchufes en los cuales se puede conectar cualquier aparato eléctrico.

Solar Window ofrece una fácil instalación y es ideal para instalar en segundas residencias o casas modulares.

Los diseñadores de Solar Window, Jun-se Kim, Yu-jin Cho y Yu-jin Lee, están convencidos del éxito de su ventana solar gracias a la perfecta combinación de tecnología y cuidado del medioambiente.

Vía: Monkeyzen


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